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Tres sorprendentes iniciativas ganadoras del Premio Innovación en Educación Científica 2016

Se trata de la cuarta edición de este premio, que este año vio pasar a tres ingeniosas ideas para llevar la ciencia a todas partes. Aquí te contamos de qué se tratan.

Desde un laboratorio en un teléfono inteligente, pasando por un kit para convertir a niñas en exploradoras científicas hasta llegar a una solución para la falta de representatividad de la ciencia en el Congreso. Estas tres iniciativas fueron las ganadoras en sus respectivas categorías del Premio Innovación en Educación Científica 2016, organizado por la Fundación Ciencia Joven y la UNESCO.

Por lo mismo, a continuación te contamos en detalle de qué se trata cada una de ellas.

¡Que las niñas exploren!

¿Cómo llevar la ciencia y la exploración de la misma a las niñas? A través de juegos, claramente. Julieta en la Tierra de las Niñas es un juguete hecho a partir de un kit de terreno y que cuenta con: mochila, bitácora de campo, lápiz, cantimplora, lupa, pluviómetro casero (para medir la cantidad de lluvia que cae en un lugar) y una linterna. Está pensado para incentivar a niñas entre siete y once años a explorar el entorno que las rodea. No por nada, fue la iniciativa ganadora en la categoría Educación Científica No Formal, liderada por Sofía Otero.

La idea es que tengan a mano herramientas para investigar temas como el clima, geología y biodiversidad. Aunque también la iniciativa se enfrenta a un desafío social: cambiar los estereotipos de género en cuanto a cómo se relacionan los niños con los juguetes.

“Si pones en Google ‘juguetes de niño’, vas a ver una marcada tendencia en colores y tipos de juego (construcción, resolución de problemas, transportes). Cambiando solo una vocal, poniendo ‘juguetes de niña’, vas a ver imágenes rosadas, de guaguas y línea blanca para la niña moderna de hoy. La oferta de juguetes -nacional sobretodo- es sesgada y premoderna”, asegura Sofía.

Por lo mismo, agrega que su intención fue sacudir eso y crear un producto que promoviera otros roles posibles a seguir, como el de la científica: una vida conectada con la reflexión sobre el entorno y la curiosidad permanente, que es el motor del progreso de la ciencia, que comienza en la niñez y si no se incentiva, se pierde. “Si nadie te muestra un camino distinto, es difícil que lo elijas, y los juguetes de niñas no muestran muchos caminos muy diferentes porque están aún ligados a las barreras del hogar”, nos cuenta.

Hasta ahora se han entregado 900 sets de este equipamiento, los que se han ido a través de concursos, actividades y donaciones. Y debido a su éxito, se está evaluando la opción de crear una versión más completa, gracias al feedback que han recibido de sus usuarias (agregando cosas como termómetros, binoculares, etc.). Mientras tanto, Sofía espera ver su producto en el mediano plazo en las jugueterías y a un precio asequible ¡y nosotros también!

Un laboratorio en tu teléfono

Alrededor del 88% de los colegios de Latinoamérica no cuenta con un laboratorio, según los emprendedores de esta inciativa. Por lo mismo, se las arreglaron para llevar estos espacios a todas partes. ¿Cómo? Usando un teléfono inteligente.

Así es. Komal Dadlani e Isidro Lagos ganaron en la categoría de Educación Científica y TICs por Lab4U: una serie de aplicaciones móviles que transforman smartphones en dispositivos científicos. Todo esto, a través de las mismas funciones que los celulares ya poseen y que suelen ser usadas para jugar o para navegar, por ejemplo.

“Todos los celulares tienen un montón de sensores incorporados y que usualmente se utilizan con otros fines. Cuando rotas la pantalla de tu celular, esa acción se basa en el acelerómetro. Entonces, este se da cuenta cuando tu celular está parado o acostado y aprovechamos eso para medir la aceleración”, nos explica Isidro.

Y algo similar pasa con el micrófono. Aunque generalmente lo usamos para hablar o grabar sonido, en este caso puede ser utilizado como un sonómetro. Así, a través de distintos algoritmos, se puede identificar la frecuencia, longitud de onda e intensidad del sonido a partir de este.

Con el tiempo, la idea es poder transformar el proyecto en una herramienta útil para la sala de clases y para el profesor. “Que pueda motivar a los estudiantes para experimentar más y solucionar la problemática que tienen los profesores: tienen poco tiempo para innovar, inventar cosas nuevas y experimentar”, cuenta Isidro.

“Queremos expandirnos un poco más, no solo a otras áreas de la ciencia, sino que también hacia la dinámica de las salas de clases (como en los reportes de laboratorio que los profesores deben realizar cada vez que hacen clases ahí)”, agrega.

Ciencia en el Congreso: tarea pendiente

¿Sabías que la comisión parlamentaria de Ciencia y Tecnología, junto con la Comisión del Futuro del Senado, son las con menos iniciativas legislativas desde la vuelta a la democracia? Tienen, en promedio, solo una iniciativa legal al año.

Para cambiar eso, Ricardo Doberti creó un curso cuyo nombre es Desafío de Legislación en Ciencia y Tecnología (y que se llevó el premio en la categoría Educación Científica Universitaria). En pocas palabras, la idea se basa en formar profesionales de la Universidad de Chile con las competencias técnicas necesarias, tanto del área legal, como legislativa, para que puedan elaborar su propio proyecto de ley basados en el ámbito de la ciencia y tecnología.

Actualmente trabajan ahí Raimundo Roberts, periodista y asesor parlamentario en Ciencia y Tecnología del congreso Nacional; Cyntia Maciel, abogada y profesora del Instituto de Argumentación de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile; y Ricardo Doberti, ingeniero en biotecnología molecular y gerente de emprendimiento de R2B Catalyst.

Y todo esto se basa en una premisa: elaborar proyectos de ley de ciencia y tecnología no es cosa fácil. Para ello, “es necesario unir el conocimiento de expertos con la proyeccion tecnologica, lo cual es sumamente dificil dado la multiplicidad de temas que comprende la ciencia y tecnologia. Generalmente la cantidad de congresistas con formacion cientifica es reducida, mientras que los expertos que entienden de ciencia carecen de conexiones como para generar la voluntad politica de legislar”, nos explica Ricardo.

Pero con esto, Ricardo espera que se pueda visibilizar de mayor forma las necesidades del ámbito científico, de formar personas capaces de avanzar en esta área (sobre todo cuando se trata de temas legislativos) y de acercar a la ciudadanía a estas temáticas.

Rodolfo Westhoff

Periodista, colaborador de Ciencia Joven

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