encuesta_conicyt

Y ahora, ¿Qué hacemos con los datos?

Hace más de dos meses, Conicyt publicó la “Encuesta de Percepción de las Ciencias”, con el cual entregaba datos relevantes acerca de la cultura científica que existe en Chile, y de cómo son mirados los científicos por más de 7000 encuestados. Sin duda, la mayoría nos enteramos por noticias dadas en redes sociales, donde la primera semana aparecieron interesantes comentarios acerca del impacto que provocaba el desconocimiento social acerca de la importancia de las ciencias, o lo llamativo que es que más del 50% de los encuestados aceptara la existencia de los espíritus.

Por Marjorie Parra / Ilustración Rodrigo Avilés

Luego de eso, el boom de comentarios bajó, y se ha concentrado en expertos que han aprovechado los resultados para hilar más fino acerca de las percepciones de ciencias y la cultura científica, la discusión acerca de la formación de un ministerio de ciencia y tecnología, los problemas actuales de ciencia y género con la baja representatividad femenina en las ciencias, etc.

Para los que trabajamos en el área de la educación científica, los resultados de la encuesta no son sorprendentes. Las percepciones han estado ahí, latentes. Pero ahora tenemos datos más precisos, que fortalecen las ideas generales acerca de que la cultura científica en Chile es baja, que la ciencia no es prioridad para muchos, que la imagen de los científicos en la población es de una elite que funciona con mucho dinero, y que la tecnología no está directamente relacionada con las ciencias. Estos datos son importantes e interesantes de analizar, ya que nos permiten tomar decisiones respecto a los programas, acciones, tipos de estudios y actividades que realizamos.

Pero, ¿qué significa esta encuesta para los que no se mueven en torno a las ciencias o a la educación científica? ¿Qué significa para ese apoderado y/o padre/madre que batalla al menos una vez a la semana con las tareas o pruebas de ciencias y de matemáticas, o de educación tecnológica, de su hijo/a que está en el colegio? ¿Qué significan estos datos para aquellos docentes que año a año organizan las ferias de ciencias en sus respectivos colegios? Ya que sabemos, más o menos, en qué áreas está disminuida la cultura científica… y ahora, ¿qué hacemos con esos datos?.

Ahora, el tema pasa a identifica de qué forma mejoramos la cultura científica y el nivel de conocimientos de la población con respecto a cuestiones de salud, ambiente, minería, tecnología; a cómo mejoramos la idea de inversión en ciencias, y de cómo mantenemos esa percepción de vocación que se tiene de los científicos. Y uno de los actores principales, obviamente, es el gobierno, que promueve mediante políticas públicas los lineamientos por los cuales ciertas actividades facilitan el mejoramiento de la percepción de las ciencias por parte de toda la población, tales como fondos concursables, los espacios regionales, y el curriculum escolar.

Pero otros actores fundamentales son los/las docentes. Si usted tiene experiencia con hijos o sobrinos (o los hijos de sus amigos) verá que el primer acercamiento de cultura científica se realiza desde la escuela y desde el docente, quienes realizan actividades, celebran efemérides en los actos, hacen paneles en el patio para celebrar el mes del mar, participan en charlas para la semana de la ciencia, y visitan uno que otro lugar “científico”, teniendo la suerte de estar en uno de los lugares chilenos que los tenga. El docente, es aquel que hace ese acercamiento, que busca encantar a cada estudiante con el cultivo de plantitas varias, haciendo cajas en oscuro para mostrar la relación de la Luna y la Tierra con el Sol, el que motiva con la fabricación de jabones o, más osado, planifica la crianza de un huevo de gallina en una incubadora artesanal que construyen los mismos estudiantes. Las vocaciones científicas, en numerosas ocasiones, nacen desde el aula de clases. La concepción de qué hacen los científicos, nace desde el aula de clases. La “bronca” o rechazo por el ramo de ciencias, nace desde el aula de clases. Una parte importante de estas percepciones acerca de las ciencias, nacen en el sistema escolar. Y en otros casos, desde las familias, que reconocen la importancia de sacar a sus peques al patio a buscar lombrices, o que explican a sus hijos la importancia de secar el baño para no dar condiciones óptimas a los hongos y que no crezcan. Y si está pensando que los medios de comunicación tienen una responsabilidad frente a la cultura científica, para mí, es tema para otra columna de opinión.

Y ahora pregunto: los docentes de ciencias chilenos, ¿ya revisaron la encuesta? ¿reflexionaron acerca de cuáles puntos ya conocían y les parecen obvios? ¿ya revisaron su propia percepción acerca de las ciencias? Y hay un conjunto de variables importante a considerar, como el tiempo de dedicación de los docentes de ciencias a la lectura para actualización de contenidos, al interés de los equipos docentes en los espacios de reflexión docente, a cómo la ciencia y tecnología se manifiestan desde el modelo educativo, la misión y visión de las escuelas chilenas, a cómo el curriculum favorece el contenido antes que la reflexión y habilidades de pensamiento científico por parte de los estudiantes, y a cómo las escuelas tienen poco acceso a los científicos, que son los que tienen historias que contar.

Ya tenemos los datos. Ya hemos avalado las ideas preconcebidas acerca de que hay bajo conocimientos acerca de la ciencia y tecnología por parte de la población chilena. Ahora dependemos de cómo se usen los datos y de cómo las decisiones que se tomen van enfocadas en mejorar esas percepciones. Es seguro que las escuelas y colegios son una importante instancia, y los primeros que deberían tener espacio de reflexión son los docentes de ciencias, que diseñan clases, que no alcanzan a leer noticias de ciencias, que no participan en los seminarios y charlas que organizan las universidades, porque no tienen los tiempos ni los permisos, que organizan ferias científicas en sus colegios y necesitan nuevas ideas, que no se codean con los científicos de la universidad ni menos de los centros top de investigación siendo muy pocos los docentes que pueden golpear puertas en la Universidad de su alma mater -que son los primeros que deben reconocer la importancia de una alfabetización científica para construir ciudadanos más preparados en ciencias. Así que hago un llamado a los equipos directivos y docentes de ciencias a que evalúen la importancia de esta encuesta y que tengan los espacios de reflexión para tomar decisiones en mejora de la cultura científica en Chile.

Marjorie Parra

Directora de Educación Científica de Fundación Ciencia Joven. Profesora y Licenciada en Biología y Magíster en Docencia Universitaria.

Related Posts

colaboracion
Colaboración – enfermedad que cura
IMG_1119
Dime cómo te enseñaron y te diré cómo enseñarás
IMG_4956
La Ciencia de la Educación
992D7013C1D91877401360D7D86BFAC9
Chile requiere un Ministerio de Ciencia independiente
dendros_1
Proyección al Medio Externo: ¿una nueva área científica?
6529417417_e90753950b_b
La curiosidad científica: el laboratorio natural del hombre
10930160644_f92371381f_k
¡Hagamos algo!
4257968097_0c619748cf_b
El inicio de una nueva senda
philip_bond_science
Un año de Ciencia Joven

Leave Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *