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#DesafioSTEM: ¿Cómo creamos una nueva alfabetización científica?

Existe un cierto consenso a nivel internacional que establece que uno de los principales desafíos de la enseñanza de las ciencias es lograr una adecuada alfabetización científica de los ciudadanos (OCDE, 2009). ¿Qué queremos decir con esto? la enseñanza de las ciencias no debe pretender formar solo futuros científicos, ya que no todos los estudiantes seguirán posteriormente estudios en esa área, pero sí, todos serán ciudadanos que deberán tener opinión sobre temas científicos que los afectan a diario. Pero esto ¿qué implica? Estar alfabetizado científicamente implica poder manejar contenidos científicos, pero también adquirir habilidades y actitudes relacionadas con la ciencia.

Por Claudia Vergara / Ilustración Rodrigo Avilés

¿Cuáles son los componentes de la ciencia de importancia para la educación científica y la alfabetización científica? Podemos distinguir por un lado un cuerpo de conocimientos que incluye hechos, conceptos, teorías, leyes, modelos entre otros, pero además la ciencia también incluye una forma de crear este conocimiento, el cual está basado en evidencias empíricas, que cambian a través del tiempo y se genera por medio de la creatividad de los científicos. Además podemos mencionar un grupo de métodos o procedimientos propios del quehacer científico, como son observar, medir, inferir, predecir, clasificar, formular hipótesis o experimentar.

¿Cómo lograr ciudadanos alfabetizados científicamente en nuestras aulas? Acá surge un nuevo desafío para la enseñanza de las ciencias, como es contar con un cuerpo docente capaz de generar estos aprendizajes en los estudiantes, incorporando un modelo constructivista de enseñanza y que incluya estrategias centradas en el estudiante. Sin embrago, algunos estudios muestran que las clases de ciencias en Chile y en el mundo son poco interactivas y fuertemente centradas en el profesor, donde se da una gran importancia al aprendizaje de memoria y con un menor grado a la comprensión de conceptos. Los alumnos no son protagonistas de su aprendizaje y la estrategia que más aparece utilizada por los profesores es la exposición del contenido.

Las actividades de laboratorio u otros espacios educativos fuera del aula son utilizados escasamente, los profesores piensan que dichos espacios no generan los aprendizajes deseados, no trabajan todos los alumnos lo que se transforma en una pérdida de tiempo y además las temáticas debes ser tratada de igual forma de manera expositiva en la siguiente clase. Es interesante destacar que existen trabajos que muestran que muchas veces existe una distancia entre lo que los profesores de ciencia piensan respecto de la enseñanza y el aprendizaje y lo que ellos finalmente hacen. En este sentido no solamente basta saber el contenido disciplinar que se debe enseñar, sino que también se requiere saber cómo se debe enseñar ciencias y que existan las condiciones necesarias para poder implementar las diferentes estrategias con los estudiantes.

Los profesores de ciencia muchas veces se sienten presionados por la gran cantidad de contenidos que deben abordar en poco tiempo, en contextos que muchas veces no son favorables. Hoy en día existen una gran cantidad de establecimientos que trabajan en espacios de alta vulnerabilidad, o con un gran número de estudiantes de diferentes orígenes; dos temáticas que transversalmente deben ser abordados por el sistema educacional, y que requieren un manejo específico de las estrategias a utilizar en la enseñanza de las ciencias. No puedo dejar de mencionar otra arista que surge acá como es trabajar con los estudiantes desde la inclusión, temática que está siendo una nueva demanda para los profesores de ciencia.

Entonces, ¿cómo se forman los profesores de ciencia hoy en día y como deberían formarse? Esta pregunta nos lleva a otro gran desafío, la formación de profesores de ciencias. Un estudio analizó las mallas de las diferentes carreras de ciencias de nuestro país, y muestra que el 47% de los cursos corresponden a contenido disciplinar, el 26% de los cursos a Pedagogía general, el 10% de los cursos referidos a prácticas, 10% corresponden a cursos asociado a otras actividades y sólo el 7% de los cursos relacionados con la enseñanza de las ciencias. Es decir, que el fuerte de la formación está en los aspectos disciplinares y los más débil el cómo deben ser enseñados. Esto es coherente con lo descrito por profesores en servicio donde muchas veces declaran que no saben cómo aplicar sus nociones de constructivismo a la sala de clases. En este sentido algunos países plantean la necesidad de reducir el número de cursos pedagógicos genéricos y aumentar los cursos dedicados a la enseñanza de las ciencias y hacer prácticas más eficaces y significativas lo que permitiría entregar estrategias adecuadas para la enseñanza de los diferentes contenidos. Además en esta misma línea es necesario incluir cursos que enseñen a los profesores a trabajar con la diversidad de estudiantes que tendrán después a su cargo, así como también saber cómo trabajar en contextos de vulnerabilidad.

¿Y quiénes son los formadores de estos futuros profesores? Es necesario preguntarse quienes están a cargo de enseñar a enseñar ciencia en las universidades chilenas. Las investigaciones al respecto plantean que no es suficiente con ser un profesor de la disciplina que ha trabajado varios años en el sistema escolar, la formación de profesores es más complejo y un campo en sí misma. Es decir, no es lo mismo enseñar ciencia en una escuela que enseñar a que otro enseñe ciencia en la escuela. Por otro lado, tampoco basta con tener expertos en las disciplinas, científicos que estén en la primera línea de generación de conocimiento, enseñándolas a los futuros profesores, también es necesario tener académicos de primera línea en conocimientos para enseñar a enseñar ciencia. Debe ser una formación de profesores contextualizada, pensar que luego ellos deberán enseñar a alumnos diversos en contextos escolares complejos. Para ir logrando esto es necesario que se promueva la investigación en enseñanza de las ciencias a nivel de Magister y Doctorado. En Chile existe un pocos magister específicos en la enseñanza de las ciencias, y ningún doctorado en esta área. En síntesis, nuestro gran desafío es mejorar la enseñanza de las ciencias a través de la experiencia de los mejores profesores de aula que podamos tener, pero también a través de la investigación en enseñanza de las ciencias que realicen académicos venidos de las aulas con ganas de investigar.

Claudia Vergara

Doctora en Ciencias de la Educación, Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue Presidenta de la Sociedad Chilena de Educación Científica.

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